No
es secreto que los árbitros en el Fúbol Profesional Colombiano nunca han tenido
el mayor de los niveles. Pero, algunas recientes equivocaciones los han puesto
en el ojo del huracán, y no solo a los árbitros, sino que también a la Dimayor
por su constante negligencia.
Es cierto que el Fútbol Profesional Colombiano todavía
está muy lejos de ser del nivel de las ligas en Europa, o, incluso de algunas
otras de Sudamérica. No solo por el nivel de los jugadores que participan con
los equipos en la Liga Águila, sino que también por factores externos al
deporte y más cercanos a lo administrativo. Un ejemplo es la programación de
los torneos, que no paran cuando hay ‘fecha FIFA’, como lo hacen varios de los
demás torneos alrededor del mundo. Esto debilita a los equipos que tienen
jugadores llamados a las selecciones de sus respectivos países, dejándolos más
débiles, con desventajas y sin sus grandes figuras por uno o dos partidos.
Otro problema relacionado con los horarios sucede
porque la Dimayor cuadra sus horarios sin tener en cuenta aquellos de los torneos
CONMEBOL como la Copa Libertadores o la Copa Sudamericana. Esto hace que
algunos partidos de Liga Águila, se jueguen un día antes o después de uno de
Copa Libertadores y Sudamericana, y, teniendo en cuenta que el tiempo
recomendado de recuperación de para un deportista de alto rendimiento es de 72
horas, es inaudito que un mismo equipo juegue dos partidos en 24 horas, como le
pasó a Junior y a Nacional el primer semestre de 2018.
El tema central y más cercano al deporte en sí, es la
consante toma de decisiones erróneas de los árbitros y jueces de línea. Si una
persona ve constantemente la Liga Águila, se da cuenta que los errores
arbitrales por partido son demasiados. Fueras de lugar que no son, penales
cobrados cuando un hubo falta, o no cobrados cuando sí la hubo, e incluso hay
situaciones en las que se anula un gol y, tras ver las repeticiones una y otra
vez, no se sabe por qué fue anulado el tanto.
Las acusaciones más recientes por malos arbitrajes son
por parte del Junior de Barranquilla, equipo al que perjudicaron en cinco, sí,
leyó bien, cinco partidos seguidos, cuatro en Liga Águila y uno en Copa Águila.
El primero, contra el Deportivo Cali en el Estadio Palmaseca cuando Luis Díaz,
jugador de Junior y Juan Camilo Angulo, jugador del Cali, se agredieron
mutuamente en una acción merecedora de tarjeta roja para ambos, pero, el
árbitro Diego Escalante decidió expulsar solamente al jugador ‘rojiblanco’ que
al quedarse en desventaja numérica terminó recbiendo el gol de la derrota
posteriormente. El segundo, fue un penal no pitado en el triunfo del equipo de
‘Curramba’ ante Rionegro Águilas por el árbitro Ricardo García que no tuvo
atención mediática ya que de todas formas fue triunfo del Junior.
El tercero, también en Liga Águila, como los dos
anteriores, fue ante Millonarios en el Estadio Nemesio Camacho, en el que el
colegiado Luis Sánchez le concedió un penal al equipo ‘embajador’ por una mano
inexistente en el área del Junior. Posteriormente, Juan Guillermo Domínguez,
jugador de Millonarios, provocó al arquero ‘tiburón’ Sebastián Viera, que se
fue expulsado justamente por la reacción, mientras que Domíguez permaneció en
el campo. Gracias al penal pitado, Millonarios pudo empatar un partido que era
anteriormente una victoria importante para el cuadro’tiburón’.
El cuarto, esta vez por el partido de ida cuartos de
final de Copa Águila, fue contra Nacional en el estadio Atanasio Girardot, en
el que el árbitro Gustavo Murillo dejó de pitar en el área de los
‘verdiblancos’ una mano tan grande como el Atanasio que suponía penal y posible
empate para el Junior. Queda resaltar que Junior quedó eliminado de la Copa
tras empatar 0-0 una semana después en el partido de vuelta en Barranquilla. El
quinto, fue por Liga Águila en el Estadio Palogrande ante al Once Caldas, en el
que el árbitro Jorge Duarte otorgó penal para el ‘blanco blanco’ por una mano
inexistente en el área ‘rojiblanca’. Gracias a ese penal, el equipo de
Manizales ganó por 1-0 y se quedó con el liderato de la Liga Águila.
Es cierto que los árbitros se pueden equivocar, al fin
y a cabo también son personas y no son perfectos. Pero, equivocarse en cinco
partidos seguidos contra un mismo equipo ya es demasiada incompetencia. Y no
solo sucede contra el Junior, que porque es un equipo grande se ha formado polémica,
sino que son perjudicados todos los equipos del FPC. Lo peor de todo es que no solo es culpa de los
árbitros, también es culpa de la Dimayor que no hace nada al respecto sobre la
situación. Si se sancionaron jugadores como Teófilo Gutiérrez por simular, o
Javier López por agredir, lo más lógico es que también sancionen a los árbitros
por perjudicar el deporte.
Se pueden tomar ejemplos de otras ligas, como cuando
en la Liga de Inglaterra se sancionó al árbitro Mike Dean, obligándolo a pitar
en partidos de las Segunda División por un tiempo determinado porque había
tenido malas actuaciones. O cuando el Comité Técnico de Árbitros de España sancionó
al árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea sin dejarlo pitar por un mes gracias a
la mala actuación que tuvo en la Supercopa de España. Ni siquiera toman medidas
para reducir la cantidad de errores, puede que no estén los recursos para
implementar el VAR, pero, no puede costar tanto poner un árbitro asistente en
cada área para evitar errores en lugares críticos, como se hace en la Champions
League. La Dimayor quiere que el FPC se codee con el balompié mundial, no puede
seguir con esta negligencia.
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